
El peligro de una sociedad que deja de cuestionar
Hugo Covarrubias Valenzuela
Trabajador Social y académico U. Central
Parafraseando al filósofo y escritor Umberto Eco en “Contra el fascismo”, el autor nos plantea que no hay que quedarse con el fascismo histórico conocido desde Mussolini, ya que en las democracias puede reaparecer en cualquier momento y bajo diferentes formas.
Eco nos interpela a que puede existir un fascismo eterno y que no necesariamente se hace tangible como se conocía, sino que puede adaptarse a diferentes contextos. Aquí es precisamente donde está la complejidad de estos discursos, porque existen ciertos rasgos culturales y políticos que pueden combinarse y generar una mentalidad fascista.
Algunas de estas ideas las estamos viendo en los discursos políticos de manera transversal. En este sentido el autor menciona algunos elementos a tener en cuenta. El primero es el culto a las tradiciones, considerándolas como algo que no se puede cambiar, lo segundo es la pérdida del pensamiento crítico y el culto al hacer por hacer sin reflexionar. Un tercer elemento es el rechazo a la diferencia, el menosprecio por los débiles y la frustración social, y un último elemento a destacar es el populismo selectivo, es decir, a través de temas contingentes, exacerbar el discurso para instalar el miedo.
De todos los elementos, lo que más preocupa es el debilitamiento del pensamiento crítico, cuando el hacer se convierte en un fin en sí mismo, deja de lado la reflexión y se privilegian las respuestas inmediatas por sobre el análisis de las consecuencias que pueden acarrear las decisiones que se toman.
En síntesis, el cuidar la democracia y el pensamiento crítico es responsabilidad de toda la sociedad, no se sostiene por sí sola, sobre todo cuando dejamos de debatir o de no aceptar la diversidad y nuestras diferencias. El llamado final es a tener siempre una vigilancia de los discursos y comportamientos autoritarios que pueden poner en jaque el pluralismo, la diversidad y la capacidad de reflexionar. Porque una democracia no comienza a perderse solamente cuando se silencian las voces, sino también cuando dejamos de atrevernos a cuestionar.




