
Un nuevo lugar en la familia
Jocelyn Uribe
Directora Educación Parvularia, U. Central
La llegada de un nuevo integrante suele abordarse como una noticia feliz para toda la familia, en la cual las conversaciones, reuniones o almuerzos familiares, se comienzan a centrar exclusivamente en esta hermosa noticia. En este contexto, y particularmente en el caso de que la familia ya tenga otro niño o niña, esta llegada adquiere otra connotación, dado que comienza la incertidumbre de tener que compartir atenciones, juguetes y espacios, sin dejar de lado la modificación de rutinas y horarios que hasta el momento han sido exclusivos y sin entender en ello que el cariño de los padres no desaparece, sino que se amplía.
En este importante escenario, comienzan a parecer los celos, enojo y curiosidad, como estados o emociones que no declinan, a pesar del refuerzo de la frase “ahora serás el hermano o hermana mayor”. Al respecto resulta muy positivo acompañar en estas emociones, sin negarlas, es decir conversar de lo que se siente sobre todo en términos de temor o incertidumbre; al respecto, no debemos de olvidar que los niños y niñas hasta alrededor de los 5 años, tienen un pensamiento absolutamente concreto, por lo cual sienten gran curiosidad por aquel hermanito o hermanita que saben que va a venir pero que no lo ven, no lo sienten y no saben por lo tanto como llegará a formar parte de sus vidas.
En este sentido, es altamente positivo proporcionar información, hablarles de su llegada, de cómo será, que toquen el vientre de su madre, que lo asocien a actividades que realizarán en conjunto, conversar de esta llegada con palabras muy sencillas y cercanas. Otro recurso que resulta muy favorecedor, es contarles o inventar cuentos relacionados con hermanos y familias, en los cuales los niños tengan un rol activo colaborando con el relato de la historia, inventando que haría el personaje principal (el o ella) en diferentes situaciones con su hermano o hermana… comenzando con “Había una vez…” y que todos vayan colaborando en el relato, introduciendo elementos atractivos, entretenidos, de risas, juegos, cantos, que permitan ir fortaleciendo un vínculo emocional positivo con el nuevo integrante.
Atendiendo nuevamente al pensamiento concreto, resulta muy favorable que este recién nacido llegue con algún regalo para su hermano; averiguar entonces cual sería un obsequio que llame efectivamente su atención, no necesariamente algo sofisticado, puede perfectamente ser algo muy sencillo, pero que le resulte atractivo y deseado: un cuento interactivo, títeres, caleidoscopio, burbujas de colores, etc. Esto se constituirá en un puente muy positivo, que permitirá recepcionar al nuevo o nueva integrante de la familia desde la seguridad de una mirada amorosa, en la cual no importarán las modificaciones, los tiempos, el compartir espacios, porque solo una sonrisa hará que todo valga la pena.




