
Qué es el vishing: la nueva modalidad de fraude que utiliza llamadas para vaciar tus cuentas bancarias
Agosto, 2026. Una llamada que aparenta provenir del banco. Un supuesto movimiento sospechoso en la cuenta. La promesa de bloquear un fraude en pocos segundos. Y una instrucción que parece inofensiva: marcar *21 seguido de un número.
Ese simple paso puede permitir que un delincuente active un desvío de llamadas en el teléfono de la víctima y, eventualmente, facilitar la recepción de comunicaciones o códigos utilizados en procesos de validación, abriendo nuevas oportunidades para la ejecución de fraudes.
Esta modalidad corresponde a una evolución del vishing, una técnica de ingeniería social que utiliza llamadas telefónicas para engañar a las personas y obtener información confidencial o inducirlas a realizar acciones que comprometen su seguridad digital. Durante las últimas semanas, especialistas y entidades financieras han advertido sobre el uso de esta estrategia, que aprovecha funciones legítimas de la red telefónica para engañar a los usuarios.
Pedro Gallardo, director de IndraMind Cybersecurity Chile, explica que los delincuentes recurren principalmente a la suplantación de identidad para generar confianza en sus víctimas.
“Principalmente se hacen pasar por instituciones válidas a través de una técnica de voz. Llaman a una persona, se hacen pasar por un banco, una institución pública o incluso hasta un familiar. Crean una relación de confianza para hacer más creíble esta situación y poder capturar datos financieros, información personal o incluso dinero”, señala.
A diferencia de otros ciberataques, el vishing no busca necesariamente vulnerar un computador o instalar un software malicioso. Su principal herramienta es la manipulación psicológica: los delincuentes generan una sensación de urgencia, simulan alertas de seguridad y presionan a las víctimas para entregar códigos de autenticación, claves o realizar acciones en sus dispositivos creyendo que están protegiendo sus cuentas.
El fenómeno, además, se está sofisticando con el uso de inteligencia artificial. Actualmente existen herramientas capaces de imitar voces, generar conversaciones más naturales y personalizar engaños utilizando información disponible en internet y redes sociales, aumentando la credibilidad de las llamadas fraudulentas.
Los especialistas advierten que una de las principales señales de alerta es cuando una llamada inesperada solicita actuar con rapidez o entregar información sensible. Ninguna entidad financiera pedirá claves personales, códigos enviados por SMS, datos confidenciales o realizar cambios en la configuración del teléfono como mecanismo de protección.
Para reducir el riesgo de ser víctima de estas estafas, los expertos recomiendan cortar inmediatamente cualquier llamada sospechosa y contactar directamente a la institución a través de sus canales oficiales. También aconsejan desconfiar de mensajes que apelan a la urgencia y verificar cualquier solicitud antes de ejecutar acciones en el teléfono.
Ohbrayan Ávila, coordinador de Ciberseguridad de la Universidad del Alba, explica que una de las principales señales de alerta es que las instituciones financieras nunca solicitan información confidencial por teléfono.
“Los bancos no piden claves personales, códigos de verificación ni datos sensibles durante una llamada. Si el cliente no ha iniciado un contacto o solicitado algún trámite, lo más probable es que se trate de un intento de fraude”, señala.
El especialista agrega que, ante cualquier duda sobre la autenticidad de una comunicación, lo recomendable es finalizar la llamada y contactar directamente a la empresa o institución mediante sus canales oficiales.
“Si no estás completamente seguro de que quien llama pertenece a la institución que dice representar, lo mejor es cortar la llamada y comunicarse por las vías oficiales. Nunca hay que entregar información personal bajo presión o por la urgencia que intenta generar el interlocutor”, enfatiza.
Gallardo agrega que la clave está en mantener una actitud crítica frente a este tipo de contactos. “Si una llamada genera dudas, hay que detenerse, cortar la comunicación y luego comunicarse directamente con la institución a través de sus canales formales”, sostiene.
El auge de esta modalidad confirma un cambio en la forma de operar de los ciberdelincuentes. Más que vulnerar sistemas tecnológicos, hoy buscan vulnerar la confianza de las personas. Y mientras las herramientas de inteligencia artificial continúan perfeccionándose, la capacidad de reconocer estas técnicas de ingeniería social se transforma en una de las principales barreras frente al fraude.
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