
RUT, llamadas y códigos de verificación: así evolucionan las estafas bancarias en Chile
-
Especialistas advierten que los ciberdelincuentes están utilizando información personal previamente obtenida para bloquear cuentas bancarias y luego contactar a sus víctimas con el objetivo de conseguir códigos de recuperación. El fenómeno se relaciona con el vishing y forma parte de un escenario de fraudes cada vez más sofisticados que también afecta a empresas y pymes.
Septiembre, 2026. Una nueva modalidad de estafa bancaria está poniendo nuevamente en alerta a los usuarios de servicios financieros: delincuentes utilizan datos personales como el RUT, nombre y número telefónico de sus víctimas para provocar el bloqueo de sus cuentas y posteriormente contactarlas haciéndose pasar por funcionarios de seguridad de una entidad bancaria.
La modalidad, dada a conocer recientemente, comienza con la obtención previa de información personal. Con esos antecedentes, los atacantes pueden intentar ingresar reiteradamente a una cuenta hasta generar su bloqueo. Luego contactan telefónicamente a la víctima, le informan que existe un supuesto intento de fraude y ofrecen ayudarla a recuperar el acceso.
El punto crítico ocurre cuando el supuesto ejecutivo solicita el código de verificación que llega por SMS o correo electrónico. Con ese código, los delincuentes pueden restablecer la contraseña y tomar el control de la cuenta.
Para Ohbrayan Ávila, especialista en Ciberseguridad de la Universidad del Alba, el fenómeno responde precisamente a la evolución de las medidas de seguridad implementadas por las instituciones financieras, que ha llevado a los delincuentes a buscar nuevas formas de engañar directamente a los usuarios.
“Efectivamente, existe un incremento importante en cuanto a los engaños telefónicos. Siempre hay que tener cuidado. Nunca entreguemos información que no nos solicite normalmente nuestro banco. Por ejemplo, nuestras claves o accesos adicionales para restablecer nuestras contraseñas, y siempre revisar sus aplicaciones en su dispositivo móvil o en su computador de confianza”.
Una estafa que tiene nombre: vishing
La estrategia utilizada en esta nueva modalidad comparte características con el llamado vishing y el Phishing, técnicas de ingeniería social que utiliza llamadas telefónicas y otros medios de comunicación para suplantar la identidad de instituciones, empresas o incluso personas conocidas, con el objetivo de que la víctima entregue información confidencial o realice determinadas acciones.
Pedro Gallardo, director de IndraMind Cybersecurity Chile, de la firma española Indra Group, explica que el principal elemento detrás de este tipo de fraudes no necesariamente es una vulnerabilidad tecnológica, sino la capacidad de los delincuentes para manipular a sus víctimas.
“Los ciberdelincuentes suelen hacerse pasar por instituciones legítimas mediante llamadas telefónicas, afirmando representar a un banco, un organismo público o incluso a un familiar. Su objetivo es generar confianza en la víctima para obtener información personal o financiera, o inducirla a realizar transferencias de dinero”, explica Gallardo.
El especialista advierte que estas técnicas han alcanzado un nivel de sofisticación cada vez mayor, ya que los ciberdelincuentes combinan información previamente disponible con tácticas de presión psicológica y un marcado sentido de urgencia. A ello se suma el creciente uso de herramientas de inteligencia artificial, capaces de facilitar la clonación de voces y la personalización de las interacciones, incrementando significativamente la credibilidad y efectividad de estos fraudes.
Por ello, ante una llamada inesperada que informe sobre un supuesto fraude, bloqueo de cuenta o movimiento sospechoso bancario, se recomienda no seguir las instrucciones proporcionadas por el interlocutor ni entregar información sensible. En su lugar, es fundamental finalizar la llamada y verificar la situación contactando directamente a la institución involucrada a través de sus canales oficiales.
No solo las llamadas: las otras estafas que requieren atención
El riesgo tampoco se limita a las llamadas telefónicas, los ciberdelincuentes utilizan distintas vías para conseguir información personal y financiera, entre ellas mensajes de texto, correos electrónicos, redes sociales y sitios web fraudulentos.
Una de las modalidades más frecuentes es el phishing, mediante el cual se envían mensajes que aparentan provenir de bancos, empresas, servicios públicos o plataformas digitales y que buscan llevar al usuario a sitios falsos para capturar sus credenciales.
También existen páginas fraudulentas que imitan a comercios legítimos y que pueden utilizar ofertas demasiado atractivas para conseguir datos personales, bancarios o información de tarjetas.
En este sentido, Gallardo recomienda prestar atención a señales concretas antes de ingresar información en una página web: direcciones extrañas o con pequeñas modificaciones respecto del sitio original, errores ortográficos, precios fuera de mercado, ausencia de datos de contacto, medios de pago poco habituales o formularios que soliciten más información de la necesaria.
La regla, plantea, es simple: detenerse y verificar antes de actuar. Un minuto destinado a comprobar la dirección del sitio, la identidad de quien contacta o la legitimidad de una oferta puede evitar una pérdida de información o dinero.
¿Qué hacer frente a un posible intento de estafa?
Ante una llamada en la que alguien se presenta como funcionario de un banco y advierte sobre un supuesto bloqueo, fraude o movimiento sospechoso, los especialistas recomiendan:
-
No entregar claves, códigos de verificación ni datos de acceso, aunque la persona que llama conozca el nombre, RUT u otros antecedentes personales.
-
No seguir instrucciones durante una llamada inesperada, especialmente si existe presión o urgencia.
-
Finalizar la comunicación y contactar directamente al banco mediante su aplicación, sitio web oficial o números oficiales y de atención habitual.
-
No ingresar credenciales en enlaces recibidos por SMS, correo electrónico o redes sociales sin verificar previamente su origen.
-
Revisar cuidadosamente las direcciones de los sitios web antes de ingresar información.
-
Desconfiar de ofertas o precios demasiado atractivos y de páginas que no entreguen información clara sobre quién está detrás del servicio.
-
La regla fundamental es simple: detenerse, evaluar con prudencia y verificar por medios confiables antes de actuar.
-
En el ámbito empresarial, resulta fundamental establecer protocolos claros para la detección y reporte de incidentes, junto con programas permanentes de concienciación y capacitación en ciberseguridad. Esto se debe a que un único error humano puede convertirse en el punto de entrada para ataques de mayor alcance, comprometiendo activos críticos, información sensible y la continuidad operativa de la organización.
El escenario actual muestra que las estafas ya no dependen exclusivamente de encontrar una vulnerabilidad técnica, cada vez con mayor frecuencia, los ciberdelincuentes buscan explotar la confianza, el miedo y la urgencia de las personas.
La principal barrera, por tanto, sigue siendo una combinación de tecnología, educación y capacidad de verificar antes de actuar.




