PAÍS

Presupuesto 2027: una señal para volver a invertir

Marcelo Gutiérrez

Abogado, MBA Gestión de Negocios

Instituto Internacional de Estudios para la Democracia, Universidad del Alba

Chile necesita volver a crecer, pero para hacerlo primero debe recuperar algo que durante los últimos años se ha debilitado: la confianza para invertir. El Presupuesto 2027 puede ser una señal importante en esa dirección, porque detrás de la discusión sobre cuánto aumenta o disminuye el gasto público existe una pregunta bastante más relevante: ¿en qué estamos utilizando los recursos del Estado y qué capacidad tienen esos recursos para movilizar inversión, generar empleo y recuperar crecimiento?

El proyecto propone un crecimiento del gasto público de 1,5 %, con énfasis en empleo, obras públicas, vivienda y seguridad. Me parece una señal correcta. La responsabilidad fiscal no consiste simplemente en gastar menos, sino en gastar mejor y priorizar aquellos recursos capaces de generar efectos positivos sobre el conjunto de la economía.

La inversión pública tiene precisamente esa característica. Una carretera, una obra sanitaria, infraestructura urbana o un proyecto habitacional no terminan en el presupuesto que los financia. Movilizan empresas, proveedores, trabajadores y servicios. Pero, además, una infraestructura adecuada disminuye costos y puede hacer posible inversión privada que antes no era rentable. Ahí aparece una relación que Chile necesita recuperar: un Estado responsable con sus recursos y un sector privado dispuesto a invertir.

Esto adquiere todavía mayor importancia desde las regiones. Durante demasiado tiempo hemos discutido el crecimiento desde Santiago, olvidando que buena parte de las oportunidades de inversión se encuentran precisamente en los territorios. En regiones como Coquimbo tenemos minería, energías renovables, turismo, agricultura, infraestructura y una enorme capacidad emprendedora. El desafío es generar las condiciones para que esos proyectos efectivamente ocurran.

La reconstrucción del norte también debe mirarse desde esa perspectiva. Recuperar infraestructura después de una emergencia es una obligación, pero hacerlo bien puede convertirse además en una oportunidad para dinamizar economías locales, recuperar empleos y mejorar las obras viales que determinará nuestra competitividad durante los próximos años.

Ningún presupuesto, por sí solo, hará crecer a Chile. El crecimiento sostenible requiere inversión privada, reglas claras, certeza jurídica, acceso al financiamiento y capacidad de ejecutar proyectos. Pero las decisiones presupuestarias sí pueden entregar señales respecto del camino que un país quiere seguir.

Después de años de bajo crecimiento y dificultades para generar empleo, Chile necesita volver a mirar la inversión como una prioridad. Ordenar las cuentas públicas es necesario, pero también lo es generar las condiciones para crecer. Ambas cosas no son incompatibles. Al contrario: cuando los recursos públicos se utilizan responsablemente para movilizar inversión y actividad económica, pueden reforzarse mutuamente.

El Presupuesto 2027 abre esa posibilidad. Ahora el desafío será transformar las cifras aprobadas en inversión ejecutada, obras terminadas y nuevos empleos. Porque recuperar la confianza no depende solamente de cuánto prometemos gastar, sino de nuestra capacidad para convertir esos recursos en crecimiento real.

 

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