
Aprender a construir con otras lógicas frente al desastre
Uwe Rohwedder Gremler
Decano Facultad de Ingeniería y Arquitectura U. Central
Enfrentar los desastres climáticos exige superar la visión convencional de reparar sólo lo dañado mediante datos históricos. En su lugar, el paradigma de «Reconstruir Mejor» propone transformar la infraestructura y el entorno social para adaptarse a escenarios extremos futuros, desarrollando sistemas flexibles, inteligentes e integrados con la naturaleza. Mirando el desastre, el costo material y humano dejado por las últimas lluvias, el país nos exige hoy concebir una nueva política pública que pueda sostener en el largo plazo soluciones para estas nuevas y complejas realidades, que han sido ampliamente advertidas por estudios científicos y climáticos.
Sin olvidar grandes errores en nuestra planificación y crecimiento territorial, la dependencia de redes comunicacionales frágiles ha sido otro factor de incertidumbre y fallas en las coordinaciones para salvar vidas. Necesitamos articular acciones claves, que seguramente pueden significar una mejor preparación de cara al futuro.
Algunas de las propuestas que nos pueden ayudar a enfrentar las emergencias son: el diseño prospectivo, que emplea modelos predictivos avanzados del cambio climático para anticipar fenómenos extremos en horizontes de 30, 50 o 100 años. A este se suma la infraestructura híbrida, que articula la ingeniería gris tradicional con la ingeniería verde y soluciones basadas en la naturaleza, tales como parques inundables y reforestación de laderas.
También, son parte de estas medidas los materiales adaptativos y la economía circular, que apuesta por materiales sostenibles, locales y reciclados, acompañados de diseños modulares que puedan adaptarse según evolucione el riesgo y el monitoreo y digitalización, que utiliza sistemas de alerta temprana, sensores en tiempo real y gemelos digitales para simular escenarios y optimizar el mantenimiento preventivo.
Por último, la participación comunitaria y la gobernanza, son claves en el fortalecimiento del capital social, integrando los conocimientos locales, garantizando un acceso equitativo a la seguridad climática y capacitando a la población en la gestión del riesgo. Todas estas acciones, acompañadas con la toma de conciencia de esta nueva realidad, aportarán a la construcción con lógicas frente a los desastres.




