
La Negociación Empresa y Sindicato ante los efectos de la IA en el empleo
Patricio Yuras Maltés
Director Ingeniería en Administración de Empresas, U. Central
La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente el mercado laboral, no hay duda de ello. Por lo mismo, debido a los efectos proyectados en el empleo, la negociación colectiva se convierte en una herramienta importante para administrar los cambios en esta materia. La negociación ya no puede limitarse a salarios, beneficios y condiciones tradicionales: se debiera tender –por así decirlo- a una “negociación de desarrollo tecnológico”.
En tal sentido, el cambio en el enfoque de negociación es clave: de confrontación a colaboración. La negociación tradicional (ganar-perder) no es útil. Ambas partes deben asumir una lógica de ganar-ganar, reconociendo que la productividad que genera la IA puede beneficiar a la empresa (rentabilidad) y a los trabajadores (empleabilidad y mejores condiciones).
Asimismo, los temas a negociar debieran orientarse a promover la capacitación y reconversión de los trabajadores, garantizar una distribución equitativa de los beneficios por el aumento de productividad, asegurar la transparencia en la implementación de estas tecnologías, regular su uso ético en los procesos de gestión de personas y establecer mecanismos de protección para los grupos más vulnerables frente a los efectos de la automatización.
Las buenas prácticas para una negociación efectiva impulsan a establecer comisiones paritarias de transformación digital, realizar evaluaciones conjuntas del impacto de la IA antes de implementar cambios significativos, incorporar cláusulas de revisión por cambios tecnológicos, contar con asesoría técnica independiente y disponer de mecanismos ágiles de resolución de conflictos que favorezcan el diálogo y eviten contingencias.
La negociación colectiva ante la IA no es sólo un derecho sindical, es una necesidad estratégica para las empresas. Aquellas empresas y sindicatos que logren construir acuerdos sólidos en esta materia reducirán conflictos, pero también ganarán competitividad y legitimidad social.




