
Polémica por influencer que dio wasabi a su perro: los riesgos de alimentar mascotas con comida humana
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El episodio generó críticas en redes sociales y abrió un debate sobre los efectos que ciertos alimentos pueden tener en la salud de perros y gatos, especialmente cuando se transforman en prácticas habituales.
Julio, 2026.- La polémica protagonizada por una influencer chilena, quien compartió en redes sociales un video donde su perro consumía wasabi, generó una ola de críticas entre usuarios y expertos reabriendo el debate sobre los riesgos que implica ofrecer alimentos de consumo humano a las mascotas.
Aunque el episodio fue ampliamente comentado en plataformas digitales y no se ha informado que el animal sufriera consecuencias graves, el caso volvió a poner sobre la mesa una práctica que veterinarios advierten desde hace años: muchos alimentos cotidianos para las personas pueden provocar importantes problemas de salud en perros y gatos.
Para Cecilia Echeverría, decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Alba, el caso constituye una oportunidad para educar sobre la alimentación responsable de las mascotas.
«El wasabi es un producto altamente irritante para el sistema digestivo de los perros. Dependiendo de la cantidad ingerida, puede provocar inflamación de las mucosas, vómitos, diarreas, dolor abdominal e incluso cuadros de deshidratación. Además, muchos productos comercializados como wasabi contienen ajo, cebolla u otros ingredientes que sí pueden resultar tóxicos para los animales.»
La decana explica que, aunque un perro pueda ingerir un alimento sin presentar síntomas inmediatos, eso no significa que sea seguro para su organismo.
«Existe una tendencia creciente a humanizar la alimentación de las mascotas y pensar que, si un alimento es apto para las personas, también lo será para ellas. Sin embargo, los perros tienen necesidades nutricionales completamente distintas y existen numerosos alimentos que pueden afectar seriamente su salud.»
Más allá del wasabi
Para la académica, la discusión no debería centrarse únicamente en este episodio viral, sino en un problema mucho más amplio: la calidad de la alimentación que reciben las mascotas.
En el contexto del estudio «Análisis de la relación entre obesidad de tutores, sus perros y One Welfare», desarrollado por la Universidad del Alba, se evidencia cómo las conductas cotidianas de los tutores pueden influir directamente en el desarrollo del sobrepeso en sus perros.
En ese sentido, la investigadora explicó que «muchas veces el sobrepeso comienza con pequeños hábitos que parecen inofensivos: compartir comida de la mesa, entregar restos de almuerzo o utilizar alimentos humanos como premios. Cuando esas conductas se repiten en el tiempo, terminan afectando seriamente la salud de las mascotas.»
La decana agrega que, además del exceso de calorías, muchos alimentos destinados al consumo humano contienen altos niveles de sodio, grasas, condimentos o aditivos que no forman parte de una dieta adecuada para perros.
«No solo hablamos de alimentos potencialmente tóxicos como el chocolate, la cebolla o las uvas. También existen productos muy condimentados, picantes o ultraprocesados que pueden provocar alteraciones digestivas importantes y favorecer enfermedades crónicas cuando su consumo se vuelve habitual.»
Alimentación responsable
Echeverría sostiene que una dieta saludable debe considerar la edad, tamaño, condición corporal y nivel de actividad física de cada animal, privilegiando alimentos formulados específicamente para cubrir sus requerimientos nutricionales.
«La mejor forma de cuidar a una mascota es ofrecer una alimentación balanceada, controlar las porciones, mantener actividad física regular y realizar controles veterinarios preventivos. Una buena nutrición no solo mejora su calidad de vida, sino que permite prevenir numerosas enfermedades.»
Asimismo, hizo un llamado a no replicar conductas vistas en redes sociales sin considerar sus posibles consecuencias.
«Las redes sociales tienen un enorme poder de difusión y pueden instalar prácticas que parecen inofensivas, pero que no necesariamente lo son. Antes de ofrecer un alimento distinto al habitual, siempre es recomendable consultar con un médico veterinario. La salud de las mascotas depende de decisiones informadas y responsables.»
Una oportunidad para educar
La decana concluye que episodios como el ocurrido esta semana pueden transformarse en una instancia para promover una mayor conciencia sobre la tenencia responsable.
«Las mascotas dependen completamente de quienes las cuidan. Alimentarlas correctamente, evitar productos que puedan poner en riesgo su salud y mantener hábitos de vida saludables es una de las principales responsabilidades que tenemos como tutores. Más allá de una polémica en redes sociales, este tipo de situaciones debería invitarnos a reflexionar sobre cómo estamos cuidando a nuestros animales.»




