
El Pituto y la fragmentación socio-laboral
Patricio Yuras Maltés
Director de la Carrera de Ingeniería en Administración de Empresas, U. Central
En La Teoría del Pituto (Yuras, 2025), el fenómeno del Pituto deja de ser una simple práctica informal y se configura como un mecanismo capaz de provocar una diferenciación socio-laboral. No se trata de operar “fuera” del sistema, sino, coexiste: acompaña el discurso meritocrático, rodea la gobernanza y convive con el compliance sin entrar en conflicto abierto.
La fragmentación se traduce en una clasificación de grupos, por lo que es factible examinar la siguiente tipología de individuos:
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Los Pro- Pituto: Son quienes asumen un apoyo férreo al Pituto. Manifiestan que es ineludible para ingresar y desarrollarse en una organización. En consecuencia, hay que sumarse al sistema.
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Los Pituto-fóbicos: Son quienes manifiestan un rechazo categórico al Pituto. No lo toleran y no aceptan su existencia. No soportan ingresar a ese sistema de privilegios.
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Los Conversos: Son quienes manifiestan un rechazo indiscutible al Pituto. Pero, a pesar de ello, se han beneficiado silenciosamente de él y han modificado la percepción negativa que poseían de esta práctica.
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Los Resignados: Sin bien, no necesariamente resisten la presencia del Pituto, pero asumen su existencia y, por lo tanto, no tienen más opción que entrar al sistema que lo promueve.
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Los Excluidos: Son aquellos que, independientemente de la opinión que posean del Pituto, no gozan de las conexiones para obtener los beneficios que se derivan de él.
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Los indiferentes: Les guste o no, asumen que existe el Pituto, que es parte del sistema. Les da lo mismo si son beneficiados o no.
Si bien, esta clasificación pudiere ser advertida bajo un contexto irónico -aun cuando no menos realista-, explica por qué el Pituto persiste: no por falta de normas, sino porque distintos actores lo reproducen, lo toleran o lo normalizan desde posiciones complementarias.
Atenuar su efecto fragmentador exige reducir la distancia entre gobernanza declarada y practicada, tensionar el compliance hacia decisiones reales para afianzar aquello que hoy se manifiesta de manera poco transparente.




