
«Mañana tiroteo»: El reto viral que mantiene en alerta a colegios de Chile y otros países
En las últimas semanas han aumentado las denuncias por amenazas de posibles tiroteos en distintos establecimientos educacionales del país, una situación que ha generado preocupación entre estudiantes, apoderados y docentes, además de suspensiones preventivas de clases en varias comunas.
Según lo publicado por Radio Cooperativa, este fenómeno estaría vinculado a un reto viral masificado en redes sociales conocido como “Mañana Tiroteo”, una peligrosa dinámica que consiste en difundir amenazas falsas de ataques armados mediante mensajes anónimos, publicaciones digitales o incluso rayados dentro de los propios recintos escolares.
La práctica, que también se ha reportado en otros países de la región, busca instalar temor utilizando fechas, lugares específicos y mensajes alarmantes para dar mayor credibilidad a las amenazas, provocando una rápida propagación debido al anonimato y la viralización en redes sociales.
Esta situación ha encendido las alertas en las comunidades educativas, donde el temor y la incertidumbre han alterado el normal desarrollo de las actividades académicas.
Según explicó Camila Navarrete, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, estas conductas suelen responder a diversos factores propios de la adolescencia y no necesariamente a una intención real de provocar daño.
“Estas conductas no suelen explicarse por una sola causa. En muchos casos, se vinculan con la búsqueda de pertenencia, reconocimiento o validación social, especialmente en etapas donde la identidad está en construcción”, señaló.
La especialista agregó que también puede influir un tipo de humor provocador o desregulado propio de esta etapa, donde se desafían los límites sin dimensionar el impacto real de las acciones.
En cuanto a quienes participan en estas dinámicas, indicó que no existe un perfil único, aunque sí se repiten ciertos factores como dificultades en habilidades sociales, necesidad de validación externa, impulsividad o experiencias previas de exclusión y conflicto.
“En la mayoría de los casos, estas situaciones comienzan como una broma o desafío que escala rápidamente, más que como una intención real de generar daño grave”, explicó.
Sin embargo, advirtió que en el entorno digital este tipo de acciones puede expandirse de manera descontrolada, generando consecuencias mucho mayores a las inicialmente previstas.
La psicóloga infantojuvenil sostuvo que uno de los principales problemas es la desconexión entre la acción y sus consecuencias, algo frecuente en adolescentes debido a procesos neuropsicológicos aún en desarrollo.
Asimismo, subrayó el rol que cumplen las plataformas digitales en este fenómeno, al transformarse en amplificadores de conductas y espacios donde se validan ciertas prácticas.
“Cuando algo se vuelve viral, puede percibirse como aceptable, mientras que la lógica de los desafíos favorece la repetición sin mayor reflexión”, afirmó.
El impacto en las comunidades escolares, agregó, es profundo, ya que se instala una sensación real de amenaza que afecta no solo a los estudiantes, sino también a profesores y familias.
“Puede generar ansiedad, miedo, desconfianza y alteraciones en la percepción de seguridad del espacio escolar. Incluso cuando la amenaza no es real, la experiencia emocional sí lo es”, advirtió.
Frente a este escenario, la especialista insistió en que la respuesta debe centrarse en la prevención, fortaleciendo habilidades socioemocionales como la empatía, la regulación emocional, el pensamiento crítico y el uso responsable de redes sociales.
“No basta con prohibir, es necesario educar”, concluyó, señalando que los colegios deben contar con protocolos claros, pero también con espacios formativos que permitan abordar este fenómeno desde una mirada educativa y no únicamente punitiva.




