
Discutir el objeto, no denostar al sujeto
César Rosende Bustamante
Director de Administración Pública, U. Central
las recientes discusiones sobre el Escudo de las Américas y el Presupuesto 2027 muestran un problema frecuente en nuestra conversación pública, con demasiada rapidez dejamos de discutir el objeto para comenzar a denostar al sujeto.
En el caso del Escudo existen preguntas legítimas y todavía abiertas. ¿Puede mejorar la cooperación contra el crimen organizado? ¿Qué compromisos supone para Chile? ¿Qué efectos podría tener sobre la soberanía y la autonomía de nuestra política exterior? Sin embargo, buena parte de las reacciones públicas derivó rápidamente hacia acusaciones de “revancha política”, descalificaciones a quienes cuestionaron la decisión y respuestas igualmente personalizadas desde posiciones contrarias.
Algo semejante ocurre con el Presupuesto. Antes de conocer suficientemente qué partidas aumentan o disminuyen, qué programas serán priorizados y quiénes podrían verse beneficiados o afectados, la discusión tiende a reducirse a quién “recorta”, quién “despilfarra” o quién dejó una peor situación fiscal.
Nada de esto significa que el conflicto político sea indeseable. La democracia necesita desacuerdo, oposición y confrontación de ideas. El problema comienza cuando reemplazamos los argumentos por etiquetas, caricaturas o insultos. Antes de apoyar o rechazar una política o decisión, quizás convendría preguntarnos qué propone realmente, qué evidencia existe para evaluarla y cuáles son sus posibles beneficios, costos y riesgos.
Discutir el objeto antes que denostar al sujeto, no busca eliminar nuestras diferencias; simplemente que valga la pena confrontarlas.




