PAÍS

Paridad de género: ¿cuánto tiempo más vamos a esperar?

Ana López Dietz
Académica Trabajo Social, U. Central

El Foro Económico Mundial publicó el Informe Anual sobre Brecha de Género 2026, que estudia 145 economías a nivel internacional. Los resultados indican que existen avances limitados en los últimos años y que estos se han cerrado en un 69,2%, por lo que persiste una distancia de 30 puntos entre varones y mujeres. Al ritmo actual, se necesitarían 120 años para alcanzar la paridad.

Los ámbitos en los que más se ha avanzado son Salud y Supervivencia, junto a Educación, mientras que las áreas de Participación y Oportunidades Económicas, y Empoderamiento Político, son las que mantienen las mayores brechas de género. Esto quiere decir, siguiendo las mediciones del Informe, que tardaría 194 años alcanzar la paridad total en Empoderamiento Político y 129 años en Participación y Oportunidades Económicas.

Por otro lado, el Panorama de Género 2026 de ONU Mujeres es aún más alarmante: la igualdad de género podría demorar 171 años. Estas proyecciones no consideran los riesgos que enfrentan los avances, aunque parciales, que se han logrado en materia de salud, empleo, participación y reconocimiento de derechos.

Actualmente persisten importantes brechas en el acceso al mercado laboral y a puestos de liderazgo. Asimismo, se mantiene la segregación ocupacional, ya que las mujeres se concentran en sectores vinculados a salud, cuidados y educación, donde se perciben menores salarios.

El auge y desarrollo de la inteligencia artificial también presenta obstáculos para las mujeres. Por un lado, reproduce las desigualdades y sesgos presentes en la sociedad, lo que se manifiesta, entre otras cosas, en que menos de un 20% de las personas especializadas en IA son mujeres, las que ocupan los puestos y salarios más bajos del área.

Un ámbito especialmente crítico se refiere al empoderamiento político. En muchos países la participación de las mujeres en cargos de autoridad y elección popular ha retrocedido, manteniéndose las dificultades para acceder a financiamiento para sus campañas. Esto implica que sus voces tienen menos posibilidad de llegar a la arena política y las decisiones públicas.

En el contexto actual, distintas voces comienzan a cuestionar los avances en las políticas de género. Es así como una de cada tres instituciones que promueven la igualdad de género experimentó retrocesos o debilitamiento en los últimos dos años, lo que se traduce en recortes en financiamiento y disminución de las iniciativas que se impulsan en pro de la igualdad de género.

En América Latina se observa con preocupación que, gobiernos asociados a las nuevas derechas, como es el caso de Argentina, eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. En el caso de Chile, el actual gobierno retiró el apoyo de Chile a la declaración sobre los derechos LGBTIQ+ en la OEA, alineándose con el gobierno de Trump a la hora de buscar que se restrinja el género exclusivamente a hombres y mujeres. Asimismo, se propuso descontinuar programas de salud para personas trans y se derogaron políticas educativas enfocadas en la identidad de género y la perspectiva de género e inclusión (Circular N° 781 y N° 782).

Lo que está en juego es el avance en las políticas de género y los derechos de las mujeres, aun cuando sean parciales. Cada una de las conquistas en materias de educación, empleo, derechos sexuales y reproductivos o participación política, fueron producto de importantes luchas sociales que ampliaron la concepción sobre los derechos humanos. Por eso, es importante preguntarse qué estructuras producen y reproducen las desigualdades de género, como también qué consecuencias tiene el debilitamiento de las políticas que buscan transformar estas desigualdades.

Las mujeres siguen siendo hoy las más pobres entre los pobres, las que realizan mayormente las tareas de cuidados, las que enfrentan la precariedad laboral, bajos sueldos y pensiones miserables, enfrentando además situaciones de discriminación y violencia de género. Seguir esperando una promesa de paridad durante casi dos siglos, no puede ser una opción del futuro, sino una exigencia del presente.

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