PAÍS

Plataformas hídricas ayudan a planificar el riego ante la incertidumbre de los deshielos

La recuperación de los embalses no es uniforme entre cuencas. Herramientas de monitoreo y pronóstico permiten revisar las decisiones de riego a medida que cambian la nieve, las temperaturas y los caudales.

La temporada de riego comienza con una señal favorable, pero desigual. Según la Dirección General de Aguas (DGA), los 25 embalses que monitorea acumulaban 7.062 millones de metros cúbicos al 21 de septiembre de 2026, un 24,4 % más que el volumen informado para fines de septiembre del año pasado. Sin embargo, en la cuenca del Elqui, La Laguna se encontraba al 30 % de su capacidad y Puclaro al 39 %, mientras que en la cuenca del Limarí Recoleta y Cogotí figuraban al 100 %.

Esta diferencia plantea un desafío para agricultores y organizaciones de usuarios de aguas: planificar cultivos, turnos de riego y distribución antes de conocer cómo evolucionarán los deshielos. Un mayor volumen almacenado a escala nacional no garantiza que cada río entregue el caudal esperado durante los próximos meses.

“Los pronósticos oficiales entregan un punto de partida, pero las decisiones de riego no pueden quedar fijadas para toda la temporada. Si cambian la temperatura, las precipitaciones o el ritmo de fusión de la nieve, también debe revisarse la planificación”, señala Felipe Martin Cuadrado, director ejecutivo de MAS Recursos Naturales.

Para apoyar esa tarea, Hidro Flow monitorea y pronostica caudales de deshielo mediante escenarios actualizados semanalmente. La plataforma complementa las proyecciones oficiales y permite visualizar la incertidumbre de las estimaciones, incluido el riesgo de disponer de menos caudal del previsto. Esa información puede orientar ajustes oportunos en los turnos de riego y el uso de reservas.

La gestión también requiere observar lo que ocurre bajo la superficie. Geo Flow integra información oficial sobre niveles, extracciones y derechos de agua, y facilita su comparación espacial para identificar tendencias en los acuíferos y orientar el monitoreo local. Ambas plataformas atienden componentes diferentes de la disponibilidad hídrica.

“Un año con más agua embalsada no elimina la incertidumbre. Lo relevante para cada organización es saber qué ocurre en su cuenca, revisar periódicamente los escenarios y decidir con información actualizada. Las plataformas agilizan ese análisis, pero interpretar sus resultados exige criterio técnico y conocimiento del territorio”, concluye Martin Cuadrado.

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