
El camino hacia la edificación en altura sostenible
Tulio Carrero Roa
Académico de Ingeniería Civil en Obras Civiles, U. Central
La urgente necesidad de mitigar la crisis climática global ha obligado a la industria de la construcción a replantear sus matrices materiales, históricamente dominadas por el hormigón armado y el acero convencional. Este escenario ha impulsado un auténtico renacimiento de la edificación en madera a escala internacional, consolidándose como alternativa estructural de vanguardia gracias a su capacidad para capturar dióxido de carbono de la atmósfera y reducir drásticamente la huella ecológica de los proyectos.
Sin embargo, a medida que las exigencias arquitectónicas demandan una mayor verticalidad y las zonas de alta sismicidad imponen rigurosos desafíos normativos, los ingenieros estructurales se enfrentan a las limitaciones de la madera como material único. Es ahí donde surge la alternativa de los sistemas estructurales híbridos como la solución para alcanzar nuevas alturas de forma segura y eficiente.
La columna vertebral de esta revolución tecnológica es la madera de ingeniería, destacando de manera excepcional el sistema de Madera Laminada Cruzada (CLT, por sus siglas en inglés). Los paneles de CLT funcionan como elementos bidimensionales de gran rigidez y resistencia en su propio plano. Su insuperable relación resistencia-peso reduce sustancialmente las masas inerciales de los edificios, lo que se traduce en una disminución de las fuerzas sísmicas de diseño que la estructura debe soportar.
Sin embargo, a pesar de las formidables virtudes mecánicas del CLT, su principal limitante reside en la naturaleza no dúctil del material base, sobre todo frente a terremotos de gran magnitud. Ante esta restricción, la hibridación material surge como la estrategia idónea para combinar las ventajas de la madera con la ductilidad y rigidez de otros materiales.
El panorama internacional contemporáneo ofrece ejemplos emblemáticos que demuestran la viabilidad técnica de estas sinergias de materiales. El edificio Carbon 12 en Portland, Estados Unidos, ilustra la hibridación con componentes de acero estructural. Esta sofisticada configuración de ingeniería permite que, ante eventos sísmicos severos, los disipadores de acero concentren el daño plástico y absorban la energía tectónica de manera controlada, protegiendo la integridad de los elementos de madera y evitando deformaciones residuales catastróficas en la superestructura del edificio.
Incluso en Asia, países con estrictas normativas constructivas como Japón han flexibilizado sus códigos para dar paso a la hibridación material avanzada en altura mediana. Un claro ejemplo es el Kanazawa M Building, una estructura de 5 niveles que incorpora vigas y columnas compuestas. Este diseño otorga al edificio una estética y calidez arquitectónica sobresaliente, además de garantizar que los elementos compuestos tengan una ductilidad y capacidad de soporte ante sismos cumpliendo rigurosamente los estándares de seguridad japoneses.
Finalmente, el análisis de la práctica internacional evidencia que el futuro de las zonas urbanas sostenibles y densificadas depende de la diversificación e hibridación de sus sistemas estructurales. El desafío inmediato para las naciones con alto potencial forestal e ingeniería sísmica avanzada radica en la constante actualización de sus códigos normativos y en el fomento de políticas públicas de acción climática que validen e impulsen los sistemas híbridos como el estándar constructivo del mañana.




