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U. del Alba demuestra que el aprendizaje no tiene edad: personas mayores participan en asignaturas de ciencias de la salud junto a estudiantes universitarios

  • Innovadora experiencia intergeneracional muestra alta participación, beneficios psicosociales y potencial para fortalecer la reserva cognitiva en personas mayores.

Santiago, Chile. En un contexto donde el envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos para la salud y la inclusión social, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Alba está impulsando una iniciativa que rompe paradigmas: integrar a personas mayores en asignaturas universitarias regulares junto a estudiantes de pregrado.

La experiencia, desarrollada a través del programa Universidad de la Experiencia, permitió que personas mayores de 60 años asistieran a cursos de Biología, Fisiología General y Técnicas Kinésicas, participando en las mismas actividades académicas que los futuros profesionales de la salud.

La propuesta no solo buscó promover el aprendizaje permanente, sino también explorar cómo el rigor académico y la interacción entre generaciones pueden contribuir al bienestar cognitivo, emocional y social durante la vejez.

«Tradicionalmente se ha pensado que la universidad es un espacio exclusivo para jóvenes. Esta experiencia demuestra que las personas mayores pueden desenvolverse exitosamente en contextos académicos exigentes cuando cuentan con acompañamiento y oportunidades adecuadas», señalan los investigadores responsables del proyecto.

La iniciativa reunió inicialmente a 72 personas mayores provenientes de organizaciones comunitarias de Santiago. De ellas, 46 completaron el proceso formativo, alcanzando una tasa de permanencia cercana al 64%, cifra que evidencia un importante nivel de compromiso con el aprendizaje universitario.

Los resultados mostraron además una alta participación académica: casi la mitad de los participantes mantuvo una exposición intensiva a las actividades formativas, asistiendo a clases, talleres y experiencias prácticas que, en algunos casos, implicaron hasta 24 horas semanales de dedicación.

Más allá de los indicadores académicos, los participantes valoraron especialmente la oportunidad de compartir con estudiantes universitarios, ampliar sus redes sociales y sentirse parte de una comunidad educativa activa. Los investigadores observaron tendencias favorables relacionadas con la integración social, el sentido de pertenencia y la disminución de percepciones de aislamiento.

La experiencia también tuvo un impacto significativo en los estudiantes de pregrado. El contacto directo con personas mayores favoreció el desarrollo de competencias fundamentales para el ejercicio profesional, como la empatía, la comunicación intergeneracional y una comprensión más profunda del proceso de envejecimiento.

Según el equipo investigador, este tipo de programas podría transformarse en una herramienta relevante para promover el envejecimiento activo y responder a uno de los grandes desafíos demográficos del siglo XXI: mantener la salud cognitiva, la participación social y la calidad de vida en edades avanzadas.

La Universidad del Alba espera que esta experiencia sirva como modelo para otras instituciones de educación superior interesadas en fortalecer la vinculación con el medio y generar espacios de aprendizaje donde distintas generaciones compartan conocimientos, experiencias y proyectos de vida.

Porque aprender no tiene fecha de vencimiento, las aulas universitarias pueden convertirse en espacios donde la experiencia y la juventud crecen juntas.

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