PAÍS

Una metáfora histórica: libertad, igualdad, fraternidad y progreso

Luis Gajardo
Sociólogo y académico U. Central

La Revolución Francesa constituye un hito trascendente para el mundo occidental, es uno de esos raros momentos de la historia en que el orden social vigente se transforma y en este caso es sustituido por una nueva estructura que promueve la abolición de los privilegios. El año 1789 la monarquía encabezada por Luis XVI es derrotada por un movimiento compuesto por la emergente burguesía, el campesinado, los artesanos, los profesionales de oficio y el bajo clero. Ya no habrá más súbditos sino ciudadanos, la monarquía será sustituida por la república y en la dimensión económica el feudalismo dará paso al capitalismo. La proclama principal establece un cambio significativo en el estatus del ser humano: Todos los hombres nacen libres e iguales en derechos. Para un mundo estamental que se dividía entre nobles (1% de la población) y plebeyos (99%) es un cambio trascendente en el estatus jurídico de las personas.

En una sociedad extremadamente desigual como la francesa, unir a la población contra los abusos de la monarquía no fue una tarea compleja sobre todo si la banda sonora asume los principios de la ilustración. Como sabemos, la piedra angular de la campaña prometía valores difíciles de cuestionar: libertad, igualdad y fraternidad. Además, como consecuencia del uso de la razón, el avance de la ciencia y la revolución industrial se prometía progreso indefinido. Al poco tiempo, como suele ocurrir, los revolucionarios revisaran sus propuestas advirtiendo que no resulta sencillo conciliar estos valores y cumplir la promesa.

En parte la crisis de los sistemas democráticos en las sociedades contemporáneas se explica por el fracaso en conciliar libertad e igualdad. En la lucha por el poder algunos grupos terminan subordinando la igualdad a la libertad, en cambio otros, subordinan la libertad a la igualdad. Aparentemente, lograr la conciliación es más difícil en la medida que la sociedad se encuentra más estratificada, con grupos políticos extremos y alta concentración de la riqueza.

Tampoco ha sido fácil cumplir la promesa de la fraternidad. Si consideramos la definición de la RAE, fraternidad significa “amistad o afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales”. Nuevamente la historia muestra que seguimos resolviendo nuestras diferencias mediante el uso de la fuerza y en muchos casos usando la violencia. Recordemos que en los conflictos armados del siglo XX murieron millones de personas y en la actualidad siguen muriendo. Aquí vale preguntarse cual es la naturaleza de los individuos y de las sociedades que son capaces de realizar las acciones mas nobles, pero también las más ruines como el exterminio masivo de seres humanos.

El significado de progreso supone el ir hacia adelante con un sentido de mejora en la condición humana. No cabe duda de que hemos progresado, pero en forma paradojal hemos progresado tanto que tenemos el potencial para destruir nuestro planeta por completo. Por el momento, la acción del ser humano sobre la naturaleza amenaza y pone en riesgo la existencia misma de la vida en todas sus formas. En la lucha por el control de los recursos naturales, el progreso las más de las veces choca con la fraternidad, la libertad y la igualdad.

Tendremos que seguir esperando que la promesa quizás alguna vez se cumpla o conformarnos y pensar que simplemente fue una metáfora de los revolucionarios.

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