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Familias campesinas obtienen sistema de cultivo hidropónico

36 agricultores de Punitaqui, Monte Patria, Combarbalá y Canela, la mayoría mujeres, cuentan con las herramientas para realizar este tipo de cultivo, el cual, además, de necesitar una baja cantidad de agua, es de fácil manejo.

Hasta en un 50 % podría aumentar el ingreso de las 36 familias beneficiarias del programa “Transferencia Tecnológica para el cultivo de hortalizas hidropónicas en la Región de Coquimbo”, ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA Intihuasi y financiado a través del Programa de Gestión Territorial para Zonas Rezagadas del Gobierno Regional, esto con la venta de sus hortalizas, cultivadas bajo el sistema de raíz flotante.

Una realidad para Rosa Carvajal, pequeña agricultora del sector de Yerba Loca en Canela Baja quien confirmó que “he estado con ventas a full y me ha ido súper”.

Carvajal trabaja desde hace cuatro años con INIA Intihuasi y, fruto de su esfuerzo y dedicación, ahora percibe sobre 200 mil pesos extra con la venta de hortalizas hidropónicas en la feria local, las que cultiva en su invernadero, el cual obtuvo en 2019, con el programa de introducción al cultivo de hortalizas hidropónicas bajo invernadero para comunas de Zonas Rezagadas en la Región de Coquimbo.

Ahora, con la continuidad del programa, sigue recibiendo asesoramiento de INIA y también pudo construir dos mesones de cultivo adicionales. “Es bueno, porque no sabía de hidroponía era algo nuevo, pero me gustan los desafíos, y esto ha sido algo bueno para el bolsillo. Tengo mi trabajo, no me muevo casi de mi casa y me gusta, me gusta hacer esto de producir cosas, así que ahí estoy, súper contenta”.

Para Leonidas Ávalos de Mincha Sur, también en Canela este tipo de cultivo tiene varias ventajas “es más fácil y más rico, tiene otro sabor” añadiendo que económicamente “ayuda mucho, es muy conveniente y es muy poca el agua que se ocupa”.

Fácil manejo y baja demanda hídrica

Constanza Jana, Investigadora de INIA Intihuasi sostuvo que hay dos aspectos que son relevantes a destacar en el programa, desde el punto de vista social, “la primera es que se está disponiendo de un ingreso con el cual no se contaba, se les entregó a los beneficiarios un invernadero que puede producir y esta producción les puede llegar a significar a ellos hasta el 50 % de los ingresos que actualmente reciben, o sea, aumentar en los ingresos”.

Por otro lado, comentó la investigadora, “está el tema de la productividad que es bastante alta” ya que se trata de un sistema que ocupa poco espacio y poca agua.

Sobre la facilidad con la que se puede manejar el cultivo, Jana destacó que ,“es un sistema que se adapta muy bien a los beneficiarios y al tipo de agricultor que tenemos. El tipo de agricultor en general tiene un promedio de edad mayor a los 50 años y, por lo tanto, son personas que ya no están para trabajar en suelo, entonces, este sistema permite trabajar cómodamente en una mesa, ocupa un tiempo mucho menor, y además las aplicaciones de producto prácticamente no existen, entonces es solo una supervisión”.

“En general los agricultores están súper contentos, esto es nuevo para ellos y es un beneficio con el cual no contaban al que postularon y por sus buenas características como agricultor comprometido han podido tener acceso y están felices, porque significa un ingreso con el que no contaban antes y además una nueva forma de producir con un sistema que es muy eficiente en términos hídricos”, indicó la investigadora.

Claudio Salas, director regional de INIA Intihuasi valoró la iniciativa puesto que está en la línea de uno de los compromisos del Ministerio de Agricultura que es impulsar la Agricultura Familiar Campesina (AFC).

“Este segmento productivo es de gran importancia ya que contribuye con una parte fundamental de la producción agrícola nacional. Así, por ejemplo, la AFC aporta el 54% de la producción de hortalizas en Chile. De esta forma, INIA Intihuasi contribuye de forma concreta a dar cumplimiento a los compromisos ministeriales, además, el proyecto desarrollado por INIA, fomenta una agricultura sostenible en la que existe preocupación ambiental, social y económica”.

Por su parte Kirst Naranjo, gobernadora regional de Coquimbo, sostuvo que, “esta es una gran iniciativa que busca generar mayor productividad en todo sentido. Es decir, la inversión del Gobierno Regional está dando sus resultados. Esperamos que este programa se siga fortaleciendo y ayudando al campesinado, seguiremos trabajando con INIA y con otras instituciones del agro y pecuarias para a avanzar en un desarrollo sostenible y sustentable en esta materia”.

La Seremi (s) de Agricultura, Tonya Romero, señaló que, “es gracias a un trabajo mancomunado entre INIA y el Programa en Gestión Territorial en Zonas Rezagadas del Gobierno Regional que hoy este grupo de 36 agricultores y agricultoras pueden aumentar sus ingresos y lograr una mayor eficiencia en el uso del recurso hídrico, un factor que es clave ante la emergencia climática que afecta a nuestra región”.

La autoridad además sostuvo que, “acá podemos apreciar lo importante que es asesorar constantemente a los productores, transferir nuevos conocimientos en base a la innovación y tecnologías para que puedan fortalecer su actividad, aumentar su competitividad y lograr un mayor desarrollo rural”.