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Día Internacional de las Pymes: el motor económico Chile que enfrenta brechas de productividad y desafíos en la era digital

Junio de 2026. Cada 27 de junio se conmemora el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes), una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para reconocer el rol clave de estos negocios en la economía global, la generación de empleo y el desarrollo territorial.

En Chile, las cifras dan cuenta de su peso estructural: de acuerdo con datos recientes del Servicio de Impuestos Internos (SII), existen alrededor de 1,19 millones de MiPymes, las que representan cerca del 98% del total de empresas del país y generan aproximadamente el 43% del empleo nacional. Sin embargo, su aporte a las ventas totales sigue siendo significativamente menor, lo que evidencia una brecha persistente de productividad y escala.

“Las MiPymes no solo son el principal motor del empleo en Chile, sino también el espacio donde se concentra la mayor parte del emprendimiento real del país. El gran desafío hoy no es solo sobrevivir, sino avanzar hacia mayores niveles de productividad, innovación y adopción tecnológica que permitan escalar negocios en el tiempo”, señala María Isabel Bordones, académica de la Universidad del Alba.

En términos de actividad económica, el ecosistema mipyme chileno concentra principalmente micro y pequeñas empresas, muchas de ellas con baja digitalización, acceso limitado a financiamiento y alta exposición a ciclos económicos. Expertos advierten que este segmento sigue siendo el principal amortiguador del empleo, pero también el más vulnerable frente a shocks inflacionarios, alzas de costos y cambios regulatorios.

Brechas estructurales: empleo alto, productividad baja

Pese a su relevancia, distintos estudios recientes muestran que las MiPymes en Chile generan cerca del 11% al 12% de las ventas totales del país, lo que refleja una fuerte concentración económica en empresas de mayor tamaño. A ello se suma que una parte importante de estas unidades opera con baja formalización tecnológica y limitada capacidad de expansión.

Este escenario ha reabierto el debate sobre políticas públicas de apoyo, simplificación regulatoria y fortalecimiento de la digitalización como herramienta de competitividad.

Por ejemplo, a nivel internacional, las MiPymes representan cerca del 90% de las empresas del mundo y generan entre el 60% y 70% del empleo global, según estimaciones de organismos multilaterales. En economías en desarrollo, su rol es aún más relevante, ya que funcionan como principal fuente de trabajo e inclusión económica.

Sin embargo, también enfrentan desafíos comunes: acceso a financiamiento, baja productividad, brechas tecnológicas y dificultades para internacionalizarse. En este contexto, expertos coinciden en que la transformación digital se ha convertido en un factor determinante para su supervivencia y crecimiento.

El desafío digital: acomodarse al nuevo mundo productivo

«La digitalización dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición básica de permanencia en el mercado. Hoy, una pyme que incorpora herramientas digitales puede mejorar su productividad, llegar a nuevos clientes, optimizar costos y tomar decisiones basadas en datos, lo que aumenta significativamente sus posibilidades de crecer», explica María Isabel Bordones de la U. del Alba.

María Hortencia Arancibia, directora de Asesoría Jurídica de Indra Group para Chile, agrega un dato importante, en el contexto de la discusión regulatoria de la Inteligencia Artificial en varios países del mundo.

“Es fundamental hacernos cargos de que mientras no exista regulación, las compañías tenemos la responsabilidad de generar políticas que contribuyan a fomentar los niveles de alfabetización digital, y hacernos cargo de que no solo son herramientas que nos van a hacer mejorar o contribuir en la productividad o en hacer más eficientes nuestros procesos, sino que también en generar que ese tiempo que conseguimos o ganamos en productividad, ver a qué lo destinamos”, dijo en el programa Impacto Tecnológico de Bio Bio TV.

El debate, coinciden los expertos, ya no es solo cómo apoyar a las pymes, sino cómo prepararlas para competir en una economía cada vez más digital, global y expuesta a nuevos riesgos.

“La digitalización de las ventas ha abierto enormes oportunidades para las pymes, pero también ha ampliado su superficie de exposición a riesgos cibernéticos. Hoy, la ciberseguridad ya no es un lujo: es una condición mínima para operar en el comercio digital, proteger datos de clientes y asegurar la continuidad del negocio”, advierte el académico de la Universidad del Alba.

WEComunicaciones.cl

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